Hay recetas que entran por los ojos y otras que se quedan porque tienen sentido. Este bizcocho de chocolate y boniato pertenece al segundo grupo. A primera vista puede parecer una mezcla extraña, pero cuando entiendes lo que aporta el boniato a la masa, todo encaja: textura jugosa, dulzor natural y un resultado intenso que no necesita ingredientes raros ni ultraprocesados. Es un ejemplo perfecto de repostería casera con lógica: aprovechar ingredientes sencillos, reducir el azúcar añadido y cocinar desde cero con productos básicos que podemos encontrar fácilmente a granel. Por qué el boniato funciona tan bien en repostería El boniato no está aquí para “disfrazar” el bizcocho ni para hacerlo saludable sin más. Cumple una función técnica clara: Aporta humedad natural, evitando masas secas. Añade dulzor sin necesidad de subir el azúcar. Mejora la textura, haciéndola más densa y cremosa. Permite aprovechar boniatos maduros que ya están en casa.… Seguir leyendo










