Hace poco descubrí el término gentrificación del plato. Y cuando lo leí, algo encajó. No porque me describiera a mí. Sino porque describía exactamente lo que llevo años intentando combatir sin saber cómo llamarlo. «Es como una tienda de las de antes, pero bonita» Cuando estaba preparando la apertura de Slow Shop granel en Cantabria, en 2024, vino un repartidor a traerme mercancía. Echó un vistazo a la tienda — los dispensadores, los botes uniformes, la luz — y me dijo: «Es como una tienda de las de antes, pero bonita.» Me encantó ese comentario. Todavía me encanta. Porque en una frase capturó exactamente lo que yo quería hacer. No inventar nada. No crear una tendencia. No abrir una tienda para un perfil concreto de persona con un estilo de vida concreto. Solo recuperar una manera de comprar que existía, que funcionaba, y que habíamos perdido por el camino. Lo… Seguir leyendo










